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Llegamos a La Paz, capital de Bolivia. Es el primer paso de nuestro viaje hasta las orillas del lago Titicaca, donde nos encontraremos con nuetros colaboradores del proyecto Saywa. Después de una larga noche intentando dormir debido al cambio horario, por primera vez salimos del hotel para encontrarnos con las calles de la capital en una mañana de primavera boliviana.

La música, el desorden, la gente… todo te hace recordar que estamos en una realidad muy diferente a aquella Italia, pero nada es tan diferente como los colores. Cualquier cosa, vestidos, tiendas, autobuses, coches… forma parte de una atmósfera tan colorada que inevitablemente te deja de buen humor.

Lo que más me fascina son las Cholitas con sus bombines y sus vestidos tradicionales que parecen encerrar el sentido y el misterio de la cultura boliviana y las campesinas che se ven pasear de aquí para allá con sus bolsas coloradas llenas de tantas cosas como sólo ellas saben. Te preguntas dónde van, qué están haciendo y permaneces allí extasiado, immóvil, observándolas por largos períodos de tiempo.

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Caminando por la Paz, entiendes en seguida que si hay algo por lo que tienes que estar atento son las calles. El sentido del desorden reina soberano en el tráfico. Autos que vienen disparados por todas partes… y están los Trufi (furgonetas rústicas que transportan unas diez personas y que hacen las veces de nuestros autobuses urbanos) que improvisan maniobras imposibles en cualquier momento, incluso en calles, a veces, demasiado improbables. Se ven pasar tantos y muy cargados de gente de todos los tipos. Sustancialmente es un medio de transporte popular pero al interno se pueden ver muchas clases sociales diferentes.

Hoy hemos subido en uno de ellos. Ha sido una experiencia singular pero particularmente agradable. Apelotonados al interno, todos se saludan al subir y bajar, se intercambian comentarios con el vecino, se ayuda a las mujeres a entrar y salir con aquellos sacos llenos de… todo y al final de cuentas, el tiempo del trayecto pasa como nada. Una razón más, una excusa para moverse por la Paz y estar en contacto directo con la gente del lugar.

 

Texto y fotos de Domenico Lizzi

Versione in italiano

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